Como seleccionar un bloqueador solar

El sol produce quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.  No solo cuando vamos a la playa nos exponemos a sus rayos.  Aún en la ciudad, y aún si la mayor parte de nuestra vida ocurre en interiores, todos los días recibimos radiaciones solares que se acumulan y dañan la piel a largo plazo.

Son las radiaciones ultravioleta (RUV)  las que causan daño y estas son de dos tipos: A y B.  La Radiación tipo B (RUV-B) es la que provoca quemaduras solares y se sabe que produce cáncer de la piel.  Por mucho tiempo se pensó que era la única dañina.  Poco a poco se ha descubierto que la Radiación tipo A (RUV -A), que penetra mucho más profundo en la piel, la envejece, la arruga, la mancha y que tiene un papel primordial en el desarrollo de cáncer.  Por lo tanto es tan nociva como la RUV-B o más.

Además del uso de ropa, gorra, sombrero, lentes oscuros y cualquier medida que protege contra el sol, tenemos una enorme cantidad de protectores solares, sustancias químicas que se aplican sobre la piel y disminuyen sustancialmente la cantidad de radiación solar que recibimos.

Hay dos grupos diferentes de protectores: las pantallas solares, que reflejan la luz, y los filtros solares, que  la absorben.  En ambos casos,  el grado de radiación que penetra en la piel se reduce significativamente.

Las pantallas solares o protectores físicos contienen dos sustancias: óxido de zinc y dióxido de titanio.  Son muy efectivos como protectores pero son incómodos de usar porque son de textura gruesa y al aplicarlos la piel se ve blanca.  Actualmente existen ya algunas pantallas con mejor perfil cosmético.

Los filtros solares son sustancias químicas que absorben la radiación solar y protegen de esa manera a la piel.  Hay productos que filtran la RUV-B y más recientemente han aparecido protectores para RUV-A.

Los filtros para RUV-B son muy efectivos para evitar las quemaduras solares.  Hay diferentes sustancias: PABA y sus derivados, cinamatos, salicilatos, octocrileno.  El grado de protección que ofrecen se expresa mediante un número que se llama factor de protección solar (FPS).  Este número mide la diferencia de tiempo que tarda la piel en enrojecerse cuando se expone al sol con el producto y sin el.  El cociente de ambos se expresa como FPS.  Mientras más alto es este número mayor es la protección.  Esto es muy significativo hasta un FPS15.  Más allá de 15, aumentos muy grandes en el FPS confieren mínima protección adicional.  Un filtro con FPS15 brinda 93% de protección, un FPS30 protege  97% y un FPS50 da hasta 98% de protección.  Ningún filtro solar puede proteger 100%.  Por esta razón, filtros que anuncian un SPF mayor a 50 son engañosos e inútiles.  En general,  para la mayoría de las personas un filtro con FPS15 es suficiente.  Personas de piel muy clara, con exposición solar considerable o que ya han tenido cáncer de piel deberían usar un filtro con FPS de entre 30 y 50.

Los bloqueadores de RUV-A son también muy efectivos, sin embargo, a diferencia de los protectores para RUV-B, no hay una medida aceptada que exprese el grado de protección.  Al comprar un bloqueador solar es muy importante ver que en la etiqueta especifique que filtra RUV-A, aunque no habrá un número como el SPF.  También puede revisar los ingredientes para verificar que contenga sustancias protectoras contra RUV-A.  Las más importantes son benzofenonas (oxibenzona), antranilatos, avobenzona (más conocido como Parsol 1789 y Mexoryl SX.

Actualmente pueden encontrarse buenos protectores que combinan filtros para RUV-A y RUV-B y que ofrecen por lo tanto una protección amplia.  Muchos productos además combinan pantallas y filtros para aumentar el grado de cobertura.

Otros factores para considerar: Los bloqueadores solares pueden producir alergias.  El ingrediente más alergénico de todos es el PABA.  Ahora hay algunos derivados de PABA que producen menos reacciones alérgicas.  

Algunos protectores tienen una etiqueta que indica que son resistentes al agua.  Eso significa que su efecto protector se mantiene más tiempo aún estando en el agua o a pesar de la transpiración. No obstante su duración no es mucho mayor y es necesario aplicarlos continuamente en esas condiciones

Cada persona escoge su protector de acuerdo a sus preferencias.  Los hay en loción, crema, gel, spray.  Hay algunos que tienen tinte.  La oferta es muy grande y conviene probar diferentes hasta encontrar el que nos haga sentir bien.

El protector solar se debe usar diariamente, sin importar si está nublado o si estaremos la mayor parte del tiempo en interiores.  Debe utilizarse una cantidad generosa y reaplicarse nuevamente 4 horas después.